Más vale prevenir que curar.

Tal vez tu situación no sea exactamente la anterior, pero te la ves 
venir. Desde hace algún tiempo la notás rara. Aparecieron en su 
actitud lo que llamaremos “I.D.Q.” (Indicadores de Quilombos) que 
podrían ser: 

• Ya no te mira como antes. 
• No reacciona de la misma manera ante un “te quiero”. 
• Cuando te atiende por teléfono no demuestra la misma emoción 
que hace un tiempo atrás. 
• Se ve molesta si le preguntás “¿me extrañaste?” 
• Le da lo mismo hacer el amor que ver una película o ir a tomar 
un café. 
• Cuando se ven no se calienta en arreglarse mucho. 
• Está más peleadora de lo habitual. 

 Y por lo general todo esto desemboca en los padres de todos los 
IDQ: los famosos “Estoy confundida” y “Necesito un tiempo”. 


 Por lo general los IDQ nunca vienen de a uno, y son una señal 
inequívoca de que algo malo está por suceder. Seguramente son 
producto de que algún compañero de colegio, facultad o trabajo le 
gusta. O tal vez no le guste pero le anda atrás y las muy estúpidas se 
agrandan como sorete en kerosene. 
 O tal vez alguna amiga le esté llenando la cabeza en contra tuyo 
con el objeto de presentarle algún amigo, hermano o primo, o 
simplemente por romper las pelotas, que para eso son mandadas a 
hacer. 
 Ella en realidad te quiere a vos (por lo menos en la mayoría de los 
casos es así), pero el otro turro/a te hace la pelea desde las sombras 
y lamentablemente eso es una ventaja a su favor. 
 Lo que erróneamente tendemos a hacer cuando empiezan a 
aparecer los IDQ es intensificar nuestras demostraciones de amor 
tratando de verla más seguido, diciéndole cosas lindas, regalándole 
flores, chocolates, sea monkeys, o cuanta pelotudez se nos ocurra.
Con las mujeres en estos casos hay que actuar como con los 
caballos de salto. Los caballos de salto tienen todos los mejores 
cuidados, duermen calentitos en un box, tienen la mejor comida, el 
más esmerado aseo, en fin, más de lo que cualquier animal podría 
pedir. Así y todo de vez en cuando estos caballitos se ponen medio 
loquitos, medio histéricos y no quieren darle bola a su dueño. 
Cabecean, tiran patadas, no se quieren dejar montar, etc. 
 ¿Qué hacen sus dueños en estos casos? 
 ¿Les dan mejor comida aún? 
 ¿Los bañan más seguido? 
 ¿Les agregan una estufita en el box? 
 No. 
 Todo lo contrario. Los mandan al campo. 
 Sí, los sueltan y les dicen: “Andá y saltá, cabeceá y pateá todo lo 
que quieras así te sacás las ganas”. 
 Y el yocaba sale corriendo por el medio del campo, sin montura, 
sin riendas, sin nada, y salta, cabecea, patea, corre, relincha y todo 
lo que se le canta. 
 Al otro día vuelve caminando, mansito mansito, hacia su dueño y 
se le para al lado esperando que lo acaricie. 
 Ya se le fue la locura. Ya no tiene más ganas de joder. 
 Bueno, con estas yeguas, perdón, con las mujeres hay que actuar 
de la misma manera. 
 ¿Se encabritan más de la cuenta? ¿Te cuestionan cualquier 
pavada? ¿Aparecen varios IDQ al mismo tiempo, y luego el clásico 
“Estoy confundida”? Bueno, más vale prevenir que curar. Mandala al 
campo como a los caballos de salto. Sin demostraciones de dolor 
decile OK y andate. 
 Eso sí, no la llames, no la veas y es fundamental que no tenga 
noticias tuyas ni por medio de amigos en común. 
 El tiempo que puede transcurrir en este estado es variable. Puede 
ser desde un día a… unos cuantos, pero no queda otra que tener 
paciencia y ponerse firme en esa postura porque ahí es donde se va a 
dar cuenta de lo que le está faltando, y es ahí donde le va a entrar a 
ella el miedo a perderte. Va a volver sin duda caminando mansita a 
comer de tu mano. 

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